Fundación IBO trabaja sobre una población de 4.000 habitantes. Su bienestar es la razón de ser de Fundación IBO. Ellos son los verdaderos protagonistas de este proyecto y por eso nos gustaría que los conocieras. Personas a las que tu colaboración llega de manera directa. Estas son sus historias.
Joao Baptista, la voz de la experiencia
En las sociedades occidentales y avanzadas el respeto a los mayores ha caído en el olvido. En Ibo, no. Aquí, como en muchos lugares del planeta, la experiencia, la edad, se valora y se cuida. Un ejemplo de ello lo encontramos en Joao Baptista, al que se le conoce como el joven viejo, seguramente por su espíritu vital.
Joao Baptista nació en Ibo el 23 de junio de 1927. Mozambique era todavía colonia portuguesa. Joao Baptista era uno de los seis hermanos del matrimonio formado por una cocinera y un sastre. Estudió hasta cuarto curso que era hasta donde permitía la administración colonial a los nativos. Con 14 años comenzó a trabajar en prácticas en la administración y allí se quedo. En la administración. Con la guerra de la independecia (1962-1975), el maravilloso fuerte de Ibo se convirtió en cárcel. Joao Baptista estuvo retenido allí 24 horas y siempre recuerda el mensaje que se leía en el muro: “entra vivo, sal muerto”. Vivió en varias ciudades mozambiqueñas hasta que se jubiló. Fue entonces cuando regresó a su ciudad natal, a la casa donde nació. Es todo un personaje en IBO, con una vitalidad asombrosa que no duda en convertirse en guía, a cambio de la voluntad, de los visitantes que disfrutan con sus anécdotas e historias de la isla. No es de extrañar que en su puerta rece el título de “Conselheiro e historiador de IBO”. Joao Baptista ha tenido nueve hijos.
Idja, confianza en el futuro
Idja cree en el futuro. Ha visto como la esencia de Ibo ha vuelto. Él vivió el Ibo de antes, el Ibo rico, comercial, punto neurálgico del archipiélago. Su tío le llamó cuando era niño para que trabajara con él en uno de los principales almacenes de la isla. Vivió en sus carnes la decadencia de su tierra. En la actualidad, trabaja en la Fundación IBO como jefe de huerta. Está feliz porque sabe que quien trabaja allí no muere de hambre. Su esperanza es volver a vivir el Ibo de su infancia.
Marta, la mujer emprendedora
A Marta le conoce casi todo el mundo en Ibo. Por su trabajo y por su implicación con la isla. Ella asiste a las reuniones con la administración, pero además es junto a Rabia, la encargada de elaborar los censos nutricionales. A Marta ya le conocían antes porque fue muy activa en las campañas para reducir la malaria y el saneamiento de los pozos y es la fundadora de la Asociación de Mujeres Floristas. Una mujer activa y concienciada.
Casimo, sonrisa permanente
Casimo tiene risa fácil. De él, dependen 15 personas y dos casas. Casimo tiene dos esposas y atraviesa con pie ágil la distancia que separa sus dos casas muy a menudo. Él sabe que su trabajo es fundamental y además de haber participado activamente en la rehabilitación del Centro Nutricional, ya terminado y a pleno rendimiento, enseña a los tres aprendices de carpinteros el oficio. Su gran pasión es el fútbol y es presidente del equipo “Flor de Ibo”.
Impamba, el maestro de los maestros
Es el maestro de carpintería. El más antiguo. Él ha enseñado a los nuevos. Y está muy orgulloso de sus aprendices. Se unió a Fundación IBO para enseñar a los nuevos y para trabajar en la escuela-taller. Pero además, Impamba dirige la mezquita del barrio de Rituto y todas las tardes desempeña la función de moadini (el que llama al rezo). Es famoso porque no necesita megáfono. Su potente voz se hace oír en toda la isla.
Emidio, el profesional
Llegó de la capital, de Maputo, con sus estudios de construcción debajo del brazo. Desembarcó en Ibo para colaborar temporalmente en la obra de una escuela con la Fundación y ya han pasado cinco años. Es el jefe de obras. Siempre cuenta que Ibo le dejó impresionado. Su carácter tranquilo y tímido le sirvió para adaptarse perfectamente a la isla, donde todos le conocen por su mote musulmán “rafiki”, que quiere decir amigo.
Armando, el experto en cangrejos
En la actualidad, trabaja como ayudante de obrero en los proyectos de Fundación IBO. Hace poco tiempo que empezó. Asegura que ya no tendrá tiempo de ser maestro porque es mayor. En su pasado, era conocido como el mejor pescador de cangrejos de la isla. Vive en una casa pequeña y sin ventanas que le cedió hace tiempo un portugués a cambio de su trabajo. Con él, viven 19 personas más. Todos, familia.
Rabia, la nueva mujer
Rabia tiene 21 años y es madre soltera de tres hijos. Trabaja en Fundación IBO como encuestadora para los censos de nutrición. Su objetivo es dejar Ibo para continuar estudiando y graduarse en el colegio para trabajar algún día en un puesto administrativo en la isla. Rabia forma parte de una asociación de jóvenes que realizan talleres de teatro, orientados a sensibilizar a la población en temas de sanidad, escolarización y temas de derechos de la mujer.
Njane, Sifa y Laurinda
Ellas son las tres ayudantes de construcción. Y todas ellas comparten una misma historia y los mismos objetivos. Njane, Sifa y Laurinda representan a la mayoría de la población femenina de Ibo que sufre el abandono de sus maridos. Como tantas otras mujeres, un día se encontraron solas, sin ingresos y al frente del cuidado de sus numerosos hijos. En el caso de nuestras protagonistas, decidieron luchar por encontrar un trabajo para asegurar un futuro mejor a su descendencia. Ellas nos hablan de lo que significa ser mujer dentro de una cultura como la de Ibo. Hablan del estigma social, del abandono y de la necesidad de encontrar trabajo. Hablan de lo que supone ser madre soltera, de sus preocupaciones, de los bebés, las enfermedades y la muerte. Pero también nos hablan con humor y esperanza de lo que esperan de la vida, de sus deseos y del futuro.
Falume, el representante de los trabajadores
Falume es el representante de los trabajadores de Fundación IBO, además de supervisor del almacén y los materiales, y el encargado de ventas del Taller de Carpintería. Él es también una de las personas con alto reconocimiento y prestigio dentro de la isla. Forma parte del comité consultivo de la administración y es Presidente del Tribunal Comunitario de Justicia. Falume es una de las personas clave para llegar a entender lo que significa la fundación dentro de la comunidad de Ibo, para valorar su impacto y analizar sus posibilidades futuras.











